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lunes, 28 de julio de 2014

Momento providencial en que apareció Carlomagno

Carlomagno implora a Dios la victória en la batalla.  Vitral de Carlomagno. Catedral de Chartres, Francia.
Carlomagno implora a Dios la victória en la batalla.
Vitral de Carlomagno. Catedral de Chartres, Francia.

Lea el post anterior: Carlomagno: el Moisés de la Cristiandad medieval


El Imperio romano cristianizado había sido derrocado por la avalancha de los bárbaros. Los bárbaros eran todos o arrianos o paganos.

El arrianismo era una herejía que puede ser vagamente comparada al protestantismo. El arriano era tan anticatólico cuanto lo es el protestante, es decir, separado de la Iglesia, hereje, excomulgado, enemigo.

Un obispo arriano llamado Ulfilas había pervertido a los paganos bárbaros para la religión arriana.

De manera que gran parte de los bárbaros que invadieron el Imperio Romano, que era católico, venían con la intención de imponer la religión arriana.

Otros eran paganos, y la intención de ellos era imponer el paganismo.

Unos y otros eran bárbaros. Y como bárbaros, eran incompatibles por hábito, por psicología, por tendencia natural, a la civilización.

Se establecieron en el Imperio Romano de Occidente, y fueron destruyendo – queriendo o no queriendo – la civilización.


Basta decir que en general los bárbaros dormían en las plazas públicas de las ciudades, porque ellos sentían falta de aire durmiendo dentro de las casas. No comprendían que se pudiese dormir dentro de casa.

Y había una tribu bárbara que sentía falta de aire al dormir en la ciudad. Cuando llegaba la noche, abrían la puerta de la ciudad e iban a dormir en el campo, porque en la plaza de la ciudad les faltaba la respiración.

Los bárbaros veían que los romanos eran alfabetizados, pero muy decadentes, corruptos y malos soldados. Y ellos consideraban que la razón de eso era la alfabetización.

Entonces, ellos sentían el mayor desprecio por el hombre que se alfabetizase. El alfabetizado era más o menos el afeminado.

Carlomagno detuve los flujos invasores paganos e islámicos en Europa.  Vitral de Carlomagno. Catedral de Chartres, Francia.
Carlomagno detuvo los flujos invasores paganos e islámicos en Europa.
Vitral de Carlomagno. Catedral de Chartres, Francia.
Cuando los bárbaros comenzaron a imponer su tiranía detestable sobre el suelo europeo, en el Imperio desordenado, sólo quedó de pie la Iglesia.

La Iglesia, con sus diócesis, con sus conventos, etc., continuó de pie.

Entonces, el punto de salvación para salir del abismo era fortalecer la Iglesia. Ahí viene otra catástrofe: la Península Ibérica es invadida por mahometanos, por causa de la debilidad de los visigodos que habitaban España.

Sin hablar de que muchos mahometanos tomaban barcos, desembarcaban en Italia, en el sur de Francia, y comenzaban las invasiones también.

De manera que esta llaga viva, que era Europa en aquel tiempo, además comenzó a sufrir la paliza mahometana.

Fue en ese momento, en que todo parecía perdido, que Dios suscitó ese hombre extraordinario que fue Carlomagno.

Un hombre que, a mi ver, fue un verdadero profeta. Es decir, un hombre que realizó el Reino de Dios, porque tenía el don de comprender en qué consistía y el don de llevar a los otros a unir sus voluntades para esa realización.

Tenía el don, además, de vencer, derribar los obstáculos que se opusiesen a esa realización.

Carlomagno era de una familia que ya hacía dos generaciones tenía el reino de los francos.

La sabiduría de Carlomagno brilló en los Consejos del Imperio.  Vitral de Carlomagno. Catedral de Chartres, Francia.
La sabiduría de Carlomagno brilló en los Consejos del Imperio.
Vitral de Carlomagno. Catedral de Chartres, Francia.
Esa familia, también dividida por luchas intestinas, tenía cierto ascendiente entre los francos, que eran uno de los pueblos bárbaros que había en Europa.

Carlomagno, dirigiendo a los francos, hizo cincuenta y tantas expediciones militares en las que destruyó a los bárbaros completamente. Después también contuvo el poderío mahometano.

Y con esto, hizo retroceder las puertas de la Historia. Es decir, la Historia parecía condenar irremisiblemente al pueblo latino a desaparecer bajo la presión germánica y la presión mahometana. Carlomagno salvó la latinidad y la catolicidad.

Ese hombre era hercúleo De alta estatura, de trazos muy regulares y muy bien hechos, habiendo conservado hasta la ancianidad alguna cosa de joven.

Pero al mismo tiempo, en su tiempo de muchacho, con alguna cosa de la madurez de la ancianidad, imponía respeto cuando era joven, como si fuese un viejo. Y sabía infundir entusiasmo cuando viejo, como si fuese joven.

Era un hombre tan amable, tan gentil, que la leyenda popular decía que a lo largo de su barba blanca, cuando él sonreía nacían flores, y que su barba era toda florida.

Era llamado rey de la barba florida.

Por ahí se puede imaginar la riqueza de esa personalidad: terrible en el combate pero al mismo tiempo tan amable, tan gentil, que los otros juzgaban ver flores nacer de su barba.

(Autor: Plinio Corrêa de Oliveira. Trechos de conferencia pronunciada el 30/10/1972. Sin revisión del autor).


AS CRUZADASCASTELOS MEDIEVAISCATEDRAIS MEDIEVAISHERÓIS MEDIEVAISORAÇÕES E MILAGRES MEDIEVAISCONTOS E LENDAS DA ERA MEDIEVALA CIDADE MEDIEVALJOIAS E SIMBOLOS MEDIEVAIS

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