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lunes, 17 de noviembre de 2014

Ennoblecimiento del estado matrimonial y protección de la mujer y de los niños: otros legados medievales

Ceremonia de casamiento como era nos siglos XII y XIII
Ceremonia de casamiento como era nos siglos XII y XIII

Los obispos carolingios del siglo IX intentaron reglamentar el casamiento cristiano, redactando una seria de tratados (espejos).

En ellos, el casamiento era valorizado, la mujer reconocida como persona con pleno derecho familiar y en pie de igualdad con el marido, y la violencia sexual denunciada como crimen grave y del ámbito de la justicia pública.

Los niños también fueron objeto de reflexión en esos espejos: la maternidad fue considerada un valor (charitas = caridad), y los cónyuges tenían la obligación de aceptar y reconocer a los hijos.

Así, la acción del clero fue doble: por un lado, los obispos lucharon contra la práctica del infanticidio; por el otro, los monjes revalorizaban al niño, que pasó por un proceso de educación direccionada, de cuño integral y totalmente igualitario.

Por ejemplo, las escuelas monacales carolingias daban preferencia a niños hijos de esclavos y siervos, en vez de hijos de hombres libres, al punto de Carlomagno ser obligado a pedir que los monjes recibiesen también para educar niños hijos de hombres libres.

lunes, 10 de noviembre de 2014

En los monasterios: escuelas gratuitas para niños de todas las condiciones


Fuera del mundo secular, un espacio social lentamente impuso una nueva perspectiva a la educación infantil: el monacato.

Los monjes crearon verdaderos “jardines de infancia” en los monasterios, recibiendo indistintamente todos los niños entregados, vistiéndolos, alimentándolos y educándolos, en un sistema integral de formación educacional.

Las comunidades monásticas célticas fueron las que más avanzaron en ese nuevo modelo de educación, pues se oponían radicalmente a las prácticas pedagógicas vigentes de las poblaciones bárbaras, que defendían el endurecimiento del corazón ya en la infancia.

Por el contrario, en vez de brutalizar el corazón de los niños para la guerra y la violencia, los monjes lo abrían para el amor y la serenidad.

Los niños eran educados por todos en el monasterio hasta la edad de quince años. La Regla de San Benito prescribe diligencia en la disciplina: que los niños no sean castigados sin motivo, pues “no hagas a otro lo que no quieres que te hagan”.

lunes, 3 de noviembre de 2014

El amor a los niños:
fruto bendito de la Cristiandad medieval

Federico de Sonneburg y sus hijos. Codex Manesse, fol. 407r.
Federico de Sonneburg y sus hijos. Codex Manesse, fol. 407r.
La primera herencia de la Antigüedad no es nada buena: la vida del niño en el mundo romano dependía totalmente del deseo del padre.

El poder del pater familiae era absoluto: un ciudadano no tenía un hijo, lo agarraba. En el caso de que el niño no quisiese – el hecho era bastante común – era abandonado. ¿Y qué sucedía a los abandonados? La muerte.

La segunda herencia que la Edad Media hereda de la Antigüedad, la cultura bárbara, nos fue pasada especialmente por Tácito. Él nos cuenta que la tradición germánica en relación a los niños era un poco mejor que la romana.

Los germanos no practicaban el infanticidio, las propias madres amamantaban a sus hijos y los niños eran educados sin distinción de posición social.

De esas dos tradiciones culturales que se mezclaron e hicieron emerger la Edad Media, concluyo que el status de niño en aquellas sociedades antiguas era prácticamente nulo. Hasta el fin de la Antigüedad, los niños pobres eran abandonados o vendidos; los ricos abandonados – por causa de disputas de herencia – eran entregados a la propia suerte.

En ese contexto histórico-cultural es que se comprende la fuerza y el impacto del cristianismo, que rompió con esas dos tradiciones.

lunes, 22 de septiembre de 2014

La “minúscula carolingia” cambió el rumbo de la cultura y de la alfabetización

El Sacramentario de Tyniecki adoptó  la minúscula carolingia, clara y fácil de leer
El Sacramentario de Tyniecki adoptó
la minúscula carolingia, clara y fácil de leer
Nada más básico para la lectura que la escritura legible y una buena caligrafía o tipografía.

El lector imagine un texto escrito todo en mayúsculas, sin espacios entre una palabra y otra. Sería muy penoso de leer.

Era el caso de la escritura de los romanos, de la cual proviene la nuestra.

Los romanos escribían así, como está registrado en innúmeros monumentos, como en el arco de Septimio Severo en Roma, por ejemplo.

Debemos la facilidad de lectura de nuestra escritura a la Edad Media. Y sobre todo al emperador Carlomagno.

Por vuelta del año 780, el emperador ordenó que la Escuela Palatina, que funcionaba en su palacio, pasase a usar letras minúsculas y pusiese espacios entre las palabras.

Fue así que se tornó oficial la “minúscula carolingia”, antepasada directa de nuestra escritura.

Carlomagno actuó aconsejado por el abad Alcuino, monje benedictino de York, y que fue una especie de ministro de Educación muy querido por el emperador.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Cómo y por qué Carlomagno mandó alfabetizar el mayor número posible

Carlomagno, alma del renacimento de la cultura e introductor de la alfabetización popular
Carlomagno, alma del renacimento de la cultura e introductor de la alfabetización popular
Continuación de una Epístola de Carlomagno dirigida a Baugulgum, abad de Fuldens

Está escrito en la Biblia: “Tú serás justificado o condenado por tus palabras”. Si bien, en efecto, sea mejor actuar bien que ser sabio, entretanto es preciso saber antes de actuar.

“Que cada uno comprenda tanto más la amplitud de sus deberes cuanto más su lengua se entregue sin error a los loores de Dios”.

Él dice que sin duda es preciso actuar bien, y es mejor actuar bien que saber muchas cosas.

Pero uno nunca actúa bien cuando previamente no sabe bien las cosas. Y uno sabe mejor las cosas cuando fue enseñado por alguien que se expresa bien.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Carlomagno exhorta a obispos y abades:
alfabeticen a todos los que puedan aprender

San Amando, obispo de Maastricht, dicta su testamento.  Vida y milagros de San Amando, siglo XII.  Biblioteca Municipal de Valenciennes, Ms.501, f.58v-59
San Amando, obispo de Maastricht, dicta su testamento.
Vida y milagros de San Amando, siglo XII.
Biblioteca Municipal de Valenciennes, Ms.501, f.58v-59
Lea el post anterior: La coronación de Carlomagno y la doctrina de las dos espadas, símbolo de los poderes de la Iglesia y del Estado


En el libro “Charlemagne” de Alphonse Vétault (Tours, Ed. Alfred Mame et fils, 1876) hay una Epístola ad Baugulgurn abbatem Fuldens. Es una carta de Carlomagno dirigida a ese abad de Fulda:

Carlos, por la gracia de Dios, rey de los Francos y de los Lonbardos, patricio de los Romanos, en nombre de Dios Todopoderoso, saludos.

Hay frases aquí que encantan y tienen una grandilocuencia que no se sabe cómo elogiar: “Carlos, por la gracia de Dios, rey de los Francos y de los Lombardos, patricio de los Romanos, en nombre de Dios Todopoderoso, saludos”.

En un saludo está todo dicho.

Sepa vuestra devoción a Dios, que después de haber deliberado con nuestros fieles, estimados de los obispados y monasterios que, por la gracia de Cristo, fueron colocados bajo nuestro gobierno, más allá del orden de la vida regular y las prácticas de nuestra santa religión, deben, también aplicar su celo al estudio de las letras, y enseñar a aquellos que con auxilio de Dios puedan aprenderlas, cada uno según su capacidad.

Así, en cuanto la regla bien observada sustenta la honestidad de las costumbres, la preocupación de aprender y de enseñar, de bien aprender y de enseñar, pone el orden del idioma, de manera que aquéllos que quieran agradar a Dios viviendo bien, no sean negligentes en agradarle hablando bien.

lunes, 18 de agosto de 2014

No fue la alfabetización que generó la sabiduría de Carlomagno

Coronación de Carlomagno por el Papa San León III
Coronación de Carlomagno por el Papa San León III
Lea el post anterior: Carlomagno, formador de hombres de gran estatura, pero sometidos a la autoridad temporal de la Iglesia



Carlomagno fue un hombre de una piedad acendrada, pero era al mismo tiempo analfabeto. Y ese analfabetismo nos muestra mucho cuán poca cosa es aprender a leer y escribir.

Hay un vicio para aquellos que aprenden a leer y escribir y es la idea de que pensamiento comienza en el libro. La primera idea, cuando la persona se dispone a pensar cualquier cosa, es comprar un libro para leer algo, para pensar sobre lo que leyó.

Entonces, él puede pensar que Carlomagno no sabía leer ni escribir y que sabía tomar las cosas por otro lado.

Él tenía una tal noción de las cosas, una tal inteligencia, que sin saber leer ni escribir organizó la instrucción en todo su Imperio, llamando hombres como Alcuino.

 
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