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domingo, 4 de agosto de 2013

El riesgo en la vida de los hombres de los castillos

Castillo de Cheverny, armas y armaduras
El hombre de la plebe no tenía obligación de combatir, no tenía vocación de héroe.

Ellos apenas tenían que ser productivos.

En las miniaturas y en los vitrales medioevales aparecen tranquilos, gordos y pacíficos.

El hidalgo no. Él era hecho para todos los brillos, glorias, riesgos, y para en cualquier momento ¡despeñarse en cualquier precipicio!

¿Riesgos de la vida de un hidalgo?

¡Pero todos! ¡Todos!

Inclusive de un enemigo, que él podía encontrar en la esquina de aquellas calles tan sinuosas de las ciudades de la Edad Media, con quien él traba inmediatamente un duelo de muerte, que sería el quinto del día…

Después va a reposar en su cama, si no va, ya de una vez, al cajón de muerto…

De mañana, él nunca sabe adonde va a reposar de noche. La menor preocupación es el reposo.

domingo, 12 de mayo de 2013

Si los hombres hubiesen continuado construyendo castillos, ¿hasta qué alturas de belleza no habrían llegado?

Clerans, Castelos medievais
Castillo de Clerans, Francia

Así como generó grandes castillos de fábula, por ejemplo el de Chenonceaux, o el de San Luis, la Edad Media produjo centenas y centenas de castillos de grados menores de belleza y magnificencia, pelo muy bellos y admirables también.

Y, no sólo de castillos, sino también casas señoriales, burguesas y populares en las cuales resplandecía algo del brillo del gran castillo.

Sin esta dimensión, el universo de los castillos medievales no se comprende verdaderamente.

En el período medieval el modo de vida hizo posible al hombre realizar en la Tierra, no propiamente un mundo de gustitos, sino un mundo de maravillas y de realizaciones arquitectónicas, super sabias y super capaces de hablarnos del Cielo.

Y por causa de eso también super agradables al hombre peregrino en esta tierra.

 
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