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lunes, 6 de agosto de 2012

San Columbano: pilar de la Cristiandad medieval naciente – 2

San Columbano
San Columbano

Continuación del post anterior

Obstinado al principio, sumiso al Papa después

Si los santos pueden ser determinados, San Columbano lo era. Un poco nostálgico de su país, para él el modelo de vida religiosa era el de Irlanda. Por eso quería que todo, en las Galias, fuese como allá.

Claro que ello algunas veces parecía ventajoso y otras no. Una de las buenas costumbres irlandesas que él acabó convenciendo al episcopado franco de adoptar fue el uso de la confesión auricular, que no había en las Galias.

Pero se originó una polémica respecto al día en que se debía conmemorar la Pascua, tema controvertido desde la fundación de la Iglesia.

En un concilio nacional en las Galias fue establecida una fecha, según la orientación de Roma. En Irlanda aún se observaba el llamado canon alejandrino, muy anterior, que estipulaba otra.

San Columbano quería que la costumbre irlandesa fuese aceptada no sólo en Francia, sino en toda la Iglesia universal, intentando, en una larga y fogosa carta, convencer de eso al Papa San Gregorio Magno.

lunes, 23 de julio de 2012

San Columbano: pilar de la Cristiandad medieval naciente – 1

San Columbano, iglesia de St-Pierre-le-Jeune, Estrasburgo
San Columbano, iglesia de St-Pierre-le-Jeune, Estrasburgo

Habiendo fundado muchos monasterios, en los cuales imprimió su vigoroso carácter, este heroico religioso dejó atrás de sí un surco de radicalidad en la vida monástica y en el combate a la herejía arriana. Siglos después, su acción contribuiría para el apogeo medieval.

Pocos datos hay sobre el nacimiento y los primeros años de este santo que tanta influencia ejercería en la vida monacal de Occidente, en su siglo y en la baja Edad Media. Se sabe que nació en Leinster, Irlanda, en 540, el mismo año en que el patriarca San Benito fallecía en Monte Cassino.

Lo que resalta la primera biografía de Columbano, escrita por uno de sus monjes, Jonás de Bobbio, es que su educación e instrucción fueron esmeradísimas, habiéndose iniciado muy temprano en el estudio de las Sagradas Escrituras. Habla también que era notable por su belleza moral y física.

Adolescente, sentía en sí, como San Pablo, los aguijones de la carne. Para no caer en tal esclavitud, buscó consejo en una piadosa mujer que vivía recluida en las cercanías en olor de santidad.

 
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