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lunes, 20 de octubre de 2014

Santa Margarita de Cortona: ejemplo de contrición y penitencia – 2

Santa Margarita de Cortona: ejemplo de contrición y penitencia
Santa Margarita de Cortona: ejemplo de contrición y penitencia

continuación del post anterior

Radicalidad en la penitencia obtiene el perdón divino

Preocupada en evitar una recaída en el pecado, Margarita cortó su hermosa cabellera, que tanto orgullo le causaba, expuso el rostro al sol para perder su frescor, y examinaba cómo reparar su escándalo. Pasó a dormir en el suelo y a alimentarse apenas de hierbas.

Cierto domingo apareció en Laviano a la hora de la Misa más frecuentada, con una cuerda al cuello, y allí, en alta voz, pidió perdón a sus conciudadanos por el mal ejemplo que les diera.

Otra vez, en Cortona, Margarita se hizo arrastrar con una cuerda al cuello por las calles de la ciudad, mientras una mujer gritaba:

“Ésta es Margarita que perdió a tantas almas; ésta es la pecadora que profanó tanto nuestra ciudad”.1

En su intento de humillarse, muchas más cosas habría hecho, si la obediencia se lo hubiese permitido.

Margarita pasaba horas y horas de rodillas delante del Crucifijo, llorando por sus pecados. Su arrepentimiento fue tan profundo y sincero, que un día el Crucificado le dijo: “Tus pecados te son perdonados”.

lunes, 13 de octubre de 2014

Santa Margarita de Cortona: ejemplo de contrición y penitencia

Santa Margarita de Cortona, maestro anonimo, Arezzo, detalle
Santa Margarita de Cortona, maestro anonimo, Arezzo, detalle
Margarita nació en la ciudad de Laviano, en la Toscana (Italia), a mediados del siglo XIII. De su primera infancia nada se sabe, a no ser que perdió a su madre cuando tenía siete u ocho años.

Como sucede con cierta frecuencia, la madrastra que vino a ocupar el lugar de su progenitora, dos años después de su muerte, comenzó a tratarla mal, encontrando defectos en todo lo que ella hacía.

Pues bien, Margarita tenía un corazón tierno y una naturaleza ardiente. Y al no encontrar en casa el afecto que necesitaba, fue a buscarlo afuera. Se volvió una adolescente hermosa, llena de gracias y encantos.

Esto constituyó su desgracia. Cuando tenía quince años, el hijo del señor de Montepulciano se enamoró de ella y la convenció para ir a vivir con él pecaminosamente, prometiéndole que se casarían en un futuro.

Remordimientos de consciencia sofocados

En medio del lujo, las fiestas, los paseos, Margarita reprimía su consciencia, que de tiempo en tiempo como un aguijón la torturaba. Más tarde dirá: “En Montepulciano perdí la honra, la dignidad, la paz; perdí todo, menos la fe”.

Y era esa fe que afloraba, la que le hacía soñar con otra vida muy diferente de la que entonces llevaba. Algunas veces, por ejemplo, viendo ciertos lugares recogidos, comentaba:

domingo, 3 de marzo de 2013

Los 813 mártires de Otranto salvaron Roma resistiendo a los turcos

Virgen en la capilla de los mártires,  iglesia de Santa Caterina a Formiello, Otranto
Virgen en la capilla de los mártires,
iglesia de Santa Caterina a Formiello, Otranto
Se lee en el Martirologio Romano, es decir en el calendario litúrgico de los santos y beatos, que la Iglesia recuerda y venera...

“... los cerca de ochocientos beatos mártires que en Otranto, en Puglia, apremiados por el asalto de los soldados otomanos a renegar de la fe, fueron exhortados por el beato Antonio Primaldo, anciano tejedor, a perseverar en Cristo, y obtuvieron así con la decapitación la corona del martirio”.

El martirio de estos ochocientos ocurrió en 1480, en el día de su memoria litúrgica, el 14 de agosto.

¿Pero quiénes fueron los ochocientos de Otranto? ¿Y por qué fueron asesinados? Su historia es de extraordinaria actualidad. Como es hasta ahora actual el conflicto entre Islam y cristianismo, en el que ellos sacrificaron la vida.

 
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