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| San Luis recibe enviados del Viejo de la Montaña, o Príncipe de los Asesinos, secta islámica. Guy-Nicolas Brenet (1728 — 1792) |
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| Luis Dufaur |
Continuación del post anterior: Cachorro de León
San Luis habría preferido vivir en un monasterio, en la abstinencia y en la meditación, explicó en conferencia el renombrado historiador Georges Bordonove.
Entretanto, nació en una cuna de oro agitada por la Historia y con una misión divina: regir a la hija primogénita de la Iglesia y tornarse el árbitro de la Cristiandad en el siglo XIII. Su aspiración a la santidad fue realizada en la responsabilidad tremenda de monarca y estadista europeo.
“Él sabía comparecer en grande pompa, acoger con fausto, daba fiestas y festines cuando era necesario. Respetaba altamente su condición de rey.
“Pero en la vida privada ignoraba el lujo, mezclaba mucha agua en el vino y en los temperos para quitarles el gusto.
“Cuando iba a las procesiones, llevaba calzados sin suela para ocultar que caminaba con los pies descalzos, en el barro o en el pedregullo, pues la calles de París no estaban pavimentadas”, explicó Bordonove.


















