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domingo, 19 de enero de 2014

La Virgen no dejó salir al ladrón



Cantiga de Santa Maria 302 “La Madre de Jesucristo”; Cantiga 424 “Pues que de los reyes es Nuestro Señor”, de Alfonso X, el Sabio, rey de León y Castilla (1221-1284)

Esta cantiga es del hombre que hurtó a su compañero los dineros de la limosnera en Santa María de Montserrat y no pudo salir de la iglesia hasta que los devolvió.

La Madre de Jesucristo, que es Señora de nobleza, no consiente que en su casa se cometan hurtos ni vilezas.

Y sobre esto voy a deciros un gran milagro que hombres de fiar me contaron como cierto, y me lo juraron, obrado por Santa María de Montserrat, incluyendo lo que hizo un hombre ruin para demostrar su vileza.

Éste fue allí en romería con otra mucha gente y se juntó con otro, por buscar compañía; cuando llegó la noche, le quitó de la limosnera los dineros que traía por aumentar su peculio.

Al día siguiente, por la mañana, después de oír las misas, los que se habían albergado allí salieron de la iglesia, pero él no pudo salir y esto lo vieron muchos: Santa María, que está con Dios en las alturas, no lo consintió mientras no se arrepintiera de verdad, se confesara y devolviese al otro todo lo que le había hurtado, reconociendo ante todos su culpa y saliendo avergonzado por su extravío.

Así se hizo en todo, pues ése fue el designio de la piadosa y verdadera Madre de Dios, sant y muy justiciera, que no quiso en su casa se hiciesen de ninguna manera cosas inconvenientes ni raterías de miseria.


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lunes, 18 de noviembre de 2013

Santa María, estrella del día

Virgen de Covadonga. Covadonga, Asturias, España.
Cantiga 100; "Santa María, estrella del día". De las Cantigas de Santa Maria, de  Alfonso X, el Sabio, rey de León y Castilla (1221-1284).

Santa María, estrella del día, muéstranos la vía para Dios, y guíanos.

Porque haces ver a los errados, que se perdieron por sus pecados, y les haces entender que son culpables; pero que Tú los perdonas de la osadía que les hacía hacer locuras que no debieran.

Debes mostrarnos el camino, para ganar por todos modos la luz sin par y verdadera que sólo Tú puedes darnos; porque, a Ti, Dios te lo concedería y quería darnósla por Ti, y nos la daría.

Tu juicio puede guiarnos, más que en nada, al Paraíso donde Dios tiene siempre gozo y sonrisa para quien quiso creer en El; y me placería, si a Ti te place, que fuese mi alma en tu compañía.

Video: Santa María Estrella del día





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lunes, 9 de septiembre de 2013

La Santa Madre de Aquél que a pié sobre el mar marchó

Cantiga 236 del rey de Castilla Alfonso X, el Sabio. Cantigas de Santa María.

Cómo una mujer corrió peligro en la mar llevando un hijo pequeño en brazos, y Santa María la hizo andar sobre las aguas igual que si fuera sobre un terreno llano...”

“La Santa Madre de Aquel que anduvo sobre las aguas puede conseguir de Él poder para hacer que otro ande sobre ellas.”

Sobre esto mostró Santa María un milagro muy grande por una pobre mujer que temió morir en la mar con un hijo que llevaba, pero la salvó la Virgen, como oiréis ahora si prestáis atención.

lunes, 26 de agosto de 2013

Siempre acudir a los pies de la Virgen

Cantiga 97 del rey de Castilla Alfonso X, el Sabio. Cantigas de Santa María.


Esta es cómo Santa María quiso guardar de la muerte a un privado de un rey, que lo habian calumniado.”

“La Virgen siempre va a socorrer, a socorrer, y a valer, a valer, al cuitado.”

De esto, un milagro os contaré que, en Cañete, como he encontrado, hizo la Virgen, por el hombre servidor de un rey, con el que lo enemistaron, como he aprendido, y bien sé que tramaban hacerlo morir.

De tal manera lo calumniaban, que pronto el rey lo hizo venir ante sí. Pero él, con gran pesar y angustia, se echó a llorar y rogó a la Virgen cuanto pudo. Además donó a la Iglesia un rico paño, y se hizo siervo suyo, y tenía por nombre Mateo, y bien fácilmente podrán conocerlo en la casa del rey.

Y, después de que en la iglesia puso su don, e hizo llorando su oración, tomó el camino con gran miedo en su corazón, de que pudiera hallar lesión o muerte por haber sido objeto de tal calumnia.

Y cuando llegó adonde estaba el rey, éste envío por él a sus hombres, pero él se encomendó mucho a la Virgen; después entró ante el rey, se dispuso, y comenzó a decirle así:

 
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