En el año 1524 entró en Italia un ejército francés, enviado por el rey Francisco I para enfrentar a una coalición ítalo-española que, bajo las banderas del Emperador Carlos V, congregaba a los mejores soldados de la época.
En las filas francesas se destacaba el famoso Pierre Terrail, Señor de Bayard, llamado “el buen Caballero sin miedo y sin reproche”, y considerado el más valiente y virtuoso guerrero de su tiempo.
El lado imperial era comandado por otro gran guerrero, el joven Don Francisco Fernando de Ávalos, Marqués de Pescara, y en sus heterogéneas filas combatían también mercenarios protestantes alemanes y un despreciable príncipe francés, el Condestable de Borbón, que por una cuestión de amor propio había roto el juramento de fidelidad a su rey, pasándose al emperador alemán.
Obligado por superioridad española a organizar una retirada en la ciudad de Ravisengo, Bayard se lanzó contra el enemigo para salvar algunas vitales piezas de artillería, junto a su amigo Jean de Chabannes, Señor de Vandenesse.
En ese momento ambos fueron alcanzados por disparos de arcabuz. Lo ocurrido entonces dio lugar a una de las manifestaciones más expresivas del espíritu caballeresco cristiano que animaba a la nobleza de la época. Así lo relata el historiador Marcel Brion:
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domingo, 10 de marzo de 2013
Así murió Bayard, el “Caballero sin miedo y sin reproche”...
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Bayard
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