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| Maestro relojero. Jean Suso, "L'horloge de la Sapience", siglo XV. BnF, français 455, folio 4 |
Una de las más increíbles para los antiguos fue la creación de los hospitales. Hoy consideramos que es la cosa más natural del mundo.
Tan natural que, si no existiesen, los hombres clamarían en voz alta por su creación.
Pero nada de semejante existió en la Antigüedad y ni siquiera en las civilizaciones paganas más desarrolladas.
El enfermo quedaba abandonado a sí mismo, a curas caseras, y los más ricos tenían el recurso a médicos que más parecían aprendices o curanderos.
Un comienzo de racionalización de la medicina hubo en Grecia. Pero faltaba completamente la caridad cristiana, única capaz de llevar hombres y mujeres a sacrificar sus vidas por los enfermos.












