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lunes, 27 de octubre de 2014

De antiguos esclavos a siervos de la gleba:
la transición para el hombre libre

Luis Dufaur



Um punto que sirve para mostrar el tipo de tratamiento que existía entre los diversos grados de la jerarquía social es la comparación entre los esclavos de la Antigüedad y los siervos de la gleba en la época medieval.

En la Antigüedad el esclavo no tenía ningún derecho, ni siquiera el de la vida. Podía ser muerto por su dueño, que tenía derecho de vida y de muerte sobre él.

No tenía derecho a constituir familia. Si alguna esclava tenía un hijo, éste podía ser vendido y enviado lejos de su madre, como un animal.

Al final del Imperio Romano, cuando éste ya se había tornado cristiano, fue reconocido a los esclavos el derecho al matrimonio. Este proceso hacía parte de aquello que se llamó de humanización del Derecho Romano, atribuida a la influencia cristiana.

Tal derecho al matrimonio, entretanto, no impedía que los cónyuges pudiesen separarse, o ser vendidos, etc. No era todavía el derecho al matrimonio del hombre libre.


Fue solamente con la instauración de la Cristiandad medieval en Europa que se conoció, por primera vez en la Historia, un continente entero sin esclavitud.

El siervo de la gleba era un servidor que no tenía el derecho de salir del lugar en donde trabajaba. Estaba ligado a la gleba, no siendo, por lo tanto, un nombre libre en toda la fuerza del término.

Sin embargo, a pesar de no ser totalmente libre, disfrutaba de muchos derechos. Inherente a su propia condición, tenía el derecho de permanecer en la tierra en donde trabajaba, no pudiendo ser expulsado por su señor.

Ejercía también una especie de derecho de propiedad sobre la casa en donde vivía y sobre una parte de las tierras que cultivaba.

Su tiempo era dividido entre el trabajo en las tierras del señor y en sus propias tierras, de cuyos frutos vivía.

Algunas veces se beneficiaba aun de un porcentaje de lo que producía en las tierras del señor. Su contrato de trabajo era hereditario e intocable.

Tenía derecho a constituir familia y sólo podía ser castigado físicamente en caso de comprobado algún mal comportamiento.

Si el señor vendía las tierras que tenía, éstas eran alienadas junto con el siervo, que no podía ser expulsado.

La servidumbre de la gleba era un estado intermediario entre la esclavitud y la libertad.

Cuando terminó la Edad Media casi no había más siervos de la gleba en Europa.

En la Edad Media, bajo la influencia de la Iglesia, se constituyó una clase de los hombres libres, clase ésta mucho menos numerosa en la Antigüedad, época histórica en que una parcela considerable de la población era constituida por esclavos.

La expresión siervo de la gleba continuó en uso hasta la Revolución Francesa.

Pero entonces, los que se denominaban siervos eran los descendientes de los antiguos siervos de la gleba, siendo propietarios de las tierras que cultivaban, pagando a los nobles un pequeño impuesto por el hecho de, otrora, tales tierras haber pertenecido a la nobleza.

El origen histórico de los siervos de la gleba remonta a la época de las invasiones de los bárbaros, en los siglos IV y V, cuando el Imperio Romano de Occidente se desmoronó.

Los propietarios de tierras, que tenían ciertos recursos, comenzaron a construir fortificaciones para abrigarse contra los invasores.

Entonces, muchos hombres que no tenían condiciones para defenderse de los ataques de los bárbaros, pedían permiso para refugiarse en las fortificaciones de aquellos propietarios, las cuales constituían la forma primitiva de lo que fue más tarde el castillo medieval.

Los propietarios generalmente imponían como condición a los abrigados, que éstos cultivasen las tierras en tiempo de paz y los ayudasen en la lucha contra los invasores, en época de guerra.

Se formó así un contrato del siervo con el propietario.

En la época en que fue instituida, la servidumbre de la gleba fue aceptada como algo natural, fruto de las circunstancias.

Porque un señor, ante las grandes hordas que se dislocaban, precisaba tener seguridad de que su propiedad tendría un número suficiente de hombres para defenderla.

Le era ventajoso establecer un contrato vitalicio, y aún hereditario.

Del mismo modo, era ventajoso para los siervos, los cuales muchas veces no eran hombres libres, sino antiguos esclavos romanos.

Su situación fue suavizada, por la influencia de la Iglesia, con la condición de siervos de la gleba, antes de ser totalmente abolida la esclavitud.



AS CRUZADASCASTELOS MEDIEVAISCATEDRAIS MEDIEVAISHERÓIS MEDIEVAISORAÇÕES E MILAGRES MEDIEVAISCONTOS E LENDAS DA ERA MEDIEVALA CIDADE MEDIEVALJOIAS E SIMBOLOS MEDIEVAIS

5 comentarios:

Daniela Rubio dijo...

Esta información me fue de mucha utilidad

manuel medina chicote dijo...

Muy bonito y práctico

Anónimo dijo...

Perry Anderson no es tan magnánimo con la Iglesia en "Transiciones de la antigüedad al feudalismo": "la victoria de la Iglesia en el Imperio tardío no hizo nada para cambiar las actitudes tradicionales hacia la tecnologia o la esclavitud ... los Padres de la Iglesia, desde Pablo hasta Jerónimo, aceptaron unánimemente la esclavitud limitándose a aconsejar a los esclavos que fueran obedientes con
sus amos y a éstos que fueran justos con sus esclavos ... En la práctica, la Iglesia de estos siglos fue con frecuencia una gran propietaria institucional de esclavos, y sus obispos pudieron ejercer en ocasiones sus derechos legales sobre
su propiedad fugitiva con algo más que un ordinario celo punitivo"

Minos dijo...

Muy bueno. Qué ejemplo de injusticia podría suceder en el mundo de la gleba? Otra pregunta, según tengo entendido los nobles eran los que iban a la guerra, no las personas que trabajaban la tierra. Saludos.

Anónimo dijo...

por fin he encontrado algo que realmente me hizo de mucha ayuda :)

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